sábado, 18 de julio de 2015

El circo triste.

Antes de nada, antes de que continúe la lectura de este artículo/pensamiento en voz alta, he de advertirle que quien escribe esto no es precisamente un entendido ni un experto en baloncesto ni un tipo con información privilegiada. Solo soy un aficionado más; abonado al Baloncesto Fuenlabrada desde hace veinte años. Nada mas. Y por tanto, lo que aquí expreso lo hago desde ese punto de vista, el mío. El de quien paga su abono anualmente para ver un espectáculo.

Dicho esto, me pongo a escribir estas líneas una vez la Asamblea General de la ACB ratificara al Baloncesto Fuenlabrada y al Gipuzkoa Basket como clubes ACB a todos los efectos para la próxima temporada. Es decir, que a pesar del descenso deportivo de ambos clubes, volveremos a ser de la partida en la nueva temporada debido a la no admisión de Burgos y Orense.

Me volveré a abonar, por supuesto, como también habría hecho si en vez de ACB hubieramos competido en LEB, pero esta temporada honestamente con poca, muy poca ilusión. Y es que la ACB ya no ilusiona (ojo, que nadie se líe y se piense que la liga LEB me iba a ilusionar, ni mucho menos) porque estamos viviendo una etapa oscurísima para el baloncesto español.

La ACB, como máximo exponente de éste, se ha convertido en un circo triste; un circo previsible, con los mismos números de siempre, sin gracia alguna, cada vez con peores protagonistas y en el que además, se le ha añadido en los últimos años lo insípido de que los números mas arriesgados se hacen con red. Los funambulistas que caen de la cuerda floja lo hacen a un cómodo colchón que los rebota hasta el punto de partida.

Año tras año asistimos a las mismas finales, los mismos campeones, los mismos aspirantes a derrotarlos, los mismos clasificados para Euroliga... y cuando los pequeños, los aventureros, asoman la cabeza y consiguen sus nimios éxitos no les da económicamente para jugar las descafeinadas segundas y terceras competiciones europeas teniendo que renunciar a sus plazas. Y todo esto en una competición oculta en los medios de comunicación, con unas retransmisiones televisivas de una calidad ridícula y sonrojante si las comparamos con las que hacía Canal + hace 15 años y en las que es complicado saber que partido se televisa cada semana y a que hora.

Y para colmo, de un tiempo a esta parte, los ascensos son una utopía. ¿Os podéis imaginar la desilusión de los aficionados de Orense o Burgos? De invadir la cancha con una alegría descontrolada a ver retransmitido por internet y prensa que tu equipo no ascenderá por no-se-qué historia burocrática. No entraré en los términos por los que no se permite el ascenso de estos dos clubes porque en parte los desconozco y no soy precisamente ducho en temas económicos de esta índole, tan solo me pongo en el lugar del aficionado medio. ¿Con que ilusión va uno a las oficinas del club de tu ciudad a abonase? ¿Para que? ¿En que consiste la competición si el mayor premio resulta inviable? Que la LEB se convierta oficialmente en una competición amateur es cuestión de tiempo. Sin nuevas aficiones que se interesen por la ACB, sin que nazcan nuevas rivalidades deportivas... sin ilusión, la gente va a dejar de ir al circo.

 El aficionado medio de baloncesto que ve como en la liga de fútbol el Eibar, con su estadio  de juguete se las ve contra los mas grandes del mundo y piensa que si fuera un equipo de baloncesto, la ACB le obligaría a una reforma millonaria para tener uno mas grande aunque no lo fuera a llenar jamás. El aficionado medio de baloncesto ve como las tortas (deportivas) por ocupar plaza de competición europea en la liga de fútbol tienen premio de verdad. En baloncesto no. Y así una larga lista de odiosas comparaciones que tienen como resultado que "el aficionado medio de baloncesto" sea una especie en extinción.

La ACB, y con ello me refiero a sus dirigentes, que no son otros que los propios clubes, no se quiere dar cuenta de que están dirigiendo la liga al colapso, al nulo interés. Un cambio de rumbo es necesario y urgente pero el tiempo corre en su contra.


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lunes, 18 de mayo de 2015

¡Descendidos!


Han pasado once años de aquel descenso en el Saporta. Once años y mil diferencias entre uno y otro. De una afición que lloraba de amargura por aquel descenso (el descenso con más victorias de la historia de la ACB, 13), un equipo que ganaba en la prórroga al Real Madrid en su cancha sabiéndose descendido, jugadores que lloraban en la pista... Once años después, una afición desencantada desde hace meses, unos jugadores que se arrastran por la pista y caen de manera vergonzosa ante Tenerife, un Presidente que no da la cara en un Club en el que un día después no tenemos ninguna declaración de nadie salvo las palabras del entrenador en la rueda de prensa post-partido... 

Como guinda, la justicia poética; nos apuntilla Salva Maldonado, mientras vemos como Luis Casimiro salva a un Sevilla desahuciado en enero. Miremos donde miremos, la situación actual siempre va a salir malparada de la comparación con la de hace once años. Bueno, tal vez no, seguramente si algo ha estado a la altura ha sido el conjunto de la afición del Fuenlabrada. Una temporada en la que no ha tenido mas que sinsabores y decepciones nunca ha faltado a una cita dando mucho mas de lo que recibía.

Pero ni aún así. El pasado sábado, el club decidió que no era suficiente con lo que los aficionados estábamos viviendo esta temporada que decidieron, en una medida inédita hasta ahora en este pabellón, subir la música en las postrimerías del partido para acallar los silbidos y las protestas de los aficionados tras el encuentro. Un hecho que marca un antes y un después en la relación de los aficionados con el "club". Que se trate de censurar, de la manera que sea, a los abonados del Baloncesto Fuenlabrada, es un gesto que retrata a los dirigentes.

Hace escasos días, escuchaba a un joven político en televisión decir que las críticas, sean como fueran, son positivas, por el hecho de que te mantienen cerca de la realidad y con los pies sobre el suelo. Me parecieron acertadísimas, sobre todo cuando conoces a personas que lo último que quieren escuchar en su vida es una crítica y ante ellas lo que hacen es negar la realidad y poner mil excusas para intentar infravalorar a quienes las hacen, como si así infravaloraran también a la crítica en si.
Con aquel gesto torpe de hace una semana, el club inicia un camino de complicado retorno con los aficionados.

Pero parece ser que en el seno del club respiran tranquilos. Al parecer van comentando que va a ser imposible que ascienda nadie y que no se consumará el descenso deportivo. ¿Acaso creen que eso es una satisfacción para los aficionados? ¿Alguien piensa que eso va a mitigar las críticas o va a indultar una pésima gestión en los últimos años? Ni mucho menos. Si este año el Fernando Martín se ha resentido y solo se han llenado las gradas gracias a miles y miles de invitaciones gratuitas, la próxima temporada promete ser peor aún si todo sigue por este camino. El hartazgo nos ha poseído a muchos y volver al "mas de lo mismo" da pereza.

Hacen falta nuevas caras con nuevas ideas. Sea en LEB o en ACB. Esta afición no se merece que se le ignore y se le trate con desprecio. Esta afición se merece mucho mas de lo que tiene actualmente.



Texto: @_ivanblues_
Foto: Recorte Marca. Leer más...

martes, 3 de marzo de 2015

Es la hora.

No, oigan, no.

No tienen que ir los jugadores a buscar a los aficionados para el partido de este sábado. Los aficionados van a acudir al Fernando Martín, sin duda alguna.

Los aficionados tienen muy claro lo que nos estamos jugando en este envite. Los aficionados tenemos marcada desde hace tiempo esta fecha en el calendario. No es necesario que los jugadores nos tengan que sacar de nuestras casas para que vayamos a dejarnos la voz (una vez mas) este sábado.

Sabemos perfectamente que es un doble o nada. Seguir respirando, armarnos de moral y consolidar la inercia de fortaleza local a la vez que dejas tocado a un rival que va en ascenso desde que, ironías del destino, fichó a nuestro desechado entrenador Luis Casimiro.




Ellos también lo saben. Son conocedores de la estocada mortal que nos supondría caer contra ellos y en el peor de los casos, que nos recuperen el average (son únicamente tres puntos, nada insalvable).

Todos lo sabemos. Nos va la vida en este partido.

Y queremos creer que nuestros jugadores también lo saben.

Y queremos creer que lo de Zaragoza es un accidente.

Y queremos creer que este sábado se van a dejar el alma en nuestra pista.

Porque la afición de Fuenlabrada no va a fallar. Nadie se va a quedar en casa. Leer más...

martes, 17 de febrero de 2015

#Invictas

Hay en nuestra ciudad un equipo que aún no conoce el amargo sabor de la derrota. Muchos ya sabréis que se trata del conjunto Senior Femenino del Baloncesto Fuenlabrada. Un grupo de chicas que en los últimos años coquetea con los playoffs de ascenso a Liga Nacional, pero que este año se están convirtiendo por derecho propio en uno de los equipos favoritos a ganar la competición. Un grupo de chicas, dirigidas por todo un mito del baloncesto base de Fuenlabrada; Miguel Ángel Hernández, que no dudan en posar sonrientes tras cada victoria con las camisetas de las compañeras que por motivos laborales no han podido asistir al partido. Un equipo.



De momento el cómputo está en 17 victorias por 0 derrotas y con la plaza en los playoffs asegurada queda ahora el objetivo de acabar en lo mas alto para conservar la ventaja de campo en todos los cruces.

Deberíamos sacar pecho pues por el orgullo que nos produce que un equipo de nuestra ciudad está realizando semejante gesta deportiva.

Pero si conocemos la intrahistoria que se esconde tras ese cúmulo de victorias, es posible que el pecho nos lo hundan y tengamos que hacer una profunda reflexión sobre lo que está sucediendo en el mundo del deporte femenino en general y el deporte de base en particular.

Y es que este equipo lleva mucho tiempo luchando contra su desaparición. La crisis, la dichosa crisis que cual tsunami todo lo arrasa, también se lleva por delante estos sueños. Pero estas chicas, reveladas contra ese destino fatal, han luchado por mantener a flote un equipo ahogado económicamente dentro de un Club que a duras penas puede mantener al equipo ACB ante la falta de espónsors. Ante la adversidad han respondido con hechos; buscando sus propios patrocinadores, organizando fiestas para recaudar fondos... y toda esa ilusión, fe y constancia fuera de la pista se ve además reflejada cada vez que pisan una cancha de baloncesto.

La supervivencia en el mundo del deporte se ha puesto cada vez mas cara. En un país en el que hay saturación de información (y sobre todo de lo que no es información) del mundo del fútbol del que no se alejan los focos salvo gesta épica en cualquier otro deporte y siempre de manera muy puntual, tiene como resultado que atraer patrocinadores es una absoluta quimera, algo que conocemos muy de cerca todos los aficionados del Baloncesto Fuenlabrada.

El que se supone que es uno de los deportes que más aficionados tiene en nuestro país, el baloncesto, tiene una máxima competición que pasa de puntillas por los medios y por tanto aleja la expectativa de atraer anunciantes (recordad el artículo ¿Interesa la ACB?). Pero si además nos vamos a las competiciones femeninas el panorama ya si que es desolador. Prima el amateurismo y su difusión es testimonial. Eso si, cuando se cuelgan medallas todos nos agarramos a la bandera y nos emborrachamos de sentimiento patriótico. Pero la realidad es que muchas de esas chicas tienen que hacer carrera deportiva en otros países puesto que en España es harto imposible.

Si esto fuera una película norteamericana, el final de esta historia sería feliz, pero esto es la realidad. Tarde o temprano llegarán las derrotas, quizás no se consiga llegar a lo mas alto... o quizás si. Pero la gran victoria de este equipo ya la han conseguido: El camino que han elegido para conseguir su sueño es toda una lección de la que tenemos todos que aprender.


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miércoles, 11 de febrero de 2015

Que no cuenten con nosotros.




Quienes hayan caído en el desánimo.

Quienes piensan que ésto no tiene arreglo.

Quienes nos ven abocados al descenso.

Quienes piensen recriminar cada error y cada fallo de nuestros jugadores.

Quienes no piensen que ganaremos el siguiente partido.

Quienes no quieran sumar.

Quienes no piensen en dejarse la voz y las palmas alentando al equipo.

Quienes no crean.

Todos ellos.

Que no cuenten con nosotros.





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martes, 6 de enero de 2015

Otro mas.

Luis Guil no nos servía, Maldonado si, pero se nos fue y aún no sabemos como ni como ni el por qué. Porfi Fisac nos sirvió un tiempo hasta que vinieron mal dadas, entonces ya no. Luego Trifón Poch llegó para mantener la categoría, lo consiguió, pero no quisimos mas de el. Después proyecto de cantera con Chus Mateo... con un crédito escasísimo, entonces vuelta a Casimiro para evitar el descenso. Lo consigue, se le da una oportunidad hasta que vuelven a venir mal dadas y adiós.


(Luis Casimiro con la bufanda de FB en una foto de archivo)

 En muy pocas palabras se puede resumir así el periplo de los entrenadores en Fuenlabrada en los últimos años. Cuando los resultados no son buenos se hace uso de todos los tópicos posibles y quien carga con la culpa es la cabeza visible del cuerpo técnico. "La cuerda siempre se rompre por el lado mas débil", "es mas fácil echar a uno que a diez"... Pero me paro en esa última frase tan manida. ¿De verdad que la culpa siempre recae sobre el entrenador?.

Tan solo en las últimas cinco (5) temporadas, se han vestido la camiseta del Fuenlabrada cincuenta y cuatro (54) jugadores diferentes. Repito el dato, cincuenta y cuatro. A una media de casi once jugadores nuevos cada temporada, casi una plantilla completa cada año. Y me quedo ahí, si sigo echando la vista atrás temporada tras temporada la lista se va ampliando. Como ejemplo rápido, si añadimos una temporada mas, la 2009/2010, hay otras nueve caras diferentes en la plantilla aumentando el global a 63 jugadores en 6 temporadas.

Da vértigo. 66 jugadores y 6 técnicos en 6 temporadas. Sólo hay algo que no cambia; quien toma las decisiones importantes del club, quien decide la deriva a tomar es siempre la misma persona, el Presidente José Quintana. Todo cambia en el vestuario, pero nada cambia en los despachos.

Tal vez ha llegado el momento de que el Presidente reflexione y haga autocrítica. Tal vez haya llegado el momento de que se eche a un lado y deje paso a savia nueva en el club para que tome otro rumbo. La sensación desde la grada es de una deriva permanente, una constante búsqueda del éxito sin la paciencia necesaria para asentar un proyecto a medio plazo.

Todo esto tiene no solo consecuencias deportivas sino también sociales. Es evidente que cada vez menos aficionados acuden al Fernando Martín ya que el desencanto por los resultados es evidente. Tal y como está la situación actual en el país hay quien prefiere ahorrar el dinero de un abono o de unas entradas antes que acudir a ver una nueva derrota del equipo de baloncesto de la ciudad. Porque aunque nos cueste decirlo, el Fuenlabrada se ha convertido en un equipo perdedor y sin carisma. Es imposible identificarse con un equipo por el que cada año desfilan mas de diez caras nuevas.

Espero que quien venga de con la tecla exacta para reactivar a la plantilla y los resultados positivos nos lleven a la permanencia deportiva un año más en ACB. Pero si no se toman las decisiones pertinentes esto será un nuevo paño caliente hasta el siguiente bache.



P.D: Este artículo representa la opinión exclusiva de quien lo escribe.


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lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Interesa la ACB?

   A falta de una semana la Liga ACB da el pistoletazo de salida con la disputa de la "Supercopa". La fiesta de presentación del campeonato con la puesta de largo de los que deben de ser cuatro de los principales candidatos al título y un concurso de triples a modo de minipresentación de algunos de los equipos que participarán en la competición.

AcbPhoto.


   El resultado es un síntoma mas del estado crítico de salud del baloncesto profesional en nuestro país. Un estado al que además la catastrófica actuación de la selección española en "nuestro" mundial ha empeorado la salud del enfermo dejándolo en un estado de coma profundo. El Buesa Arena, imponente pabellón del Baskonia, estuvo lejos de llenarse para esta gala. El concurso de triples, con aspecto de ser un trámite que la organización lleva a cabo con desgana, se lo lleva por segunda vez consecutiva el joven norteamericano no profesional Josh Ruggles. Por una vez puede valer la anécdota. Por dos veces suena a chiste que no deja en muy buen lugar a los profesionales y a la organización del evento.
 
   En lo referido al juego, esta Supercopa nos deparó el enésimo Real Madrid - Barcelona de los últimos años (con victoria para los primeros) en un partido de gran anotación pero que apenas fue seguido por unos 800.000 espectadores a través de La 1. Es posible que muchas de las personas que se encontraban delante de la televisión la tarde del sábado pensaran que era alguna multidifusión de alguno de los tropecientos "clásicos" que se han disputado en los últimos meses/años. Pero no, este era uno nuevo.

   A decir verdad, la manera de presentarse la ACB es la mas sincera posible. Esto es lo que hay y esto es lo que les vamos a ofrecer durante este año. Una diferencia cada vez mas acrecentada entre las dos secciones de baloncesto de los clubes de futbol mas poderosos de España (y de parte del universo) y el resto. Un resto que, alimentados y engordados durante años a base de subvenciones públicas, han visto como los recortes de Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas u análogas les han reventado en la linea de flotación y apenas generan unos ingresos que les permitan no ya codearse con los mastodontes futboleros sino llegar a pagar los salarios que prometen a los miembros de las plantillas.

  Y luego el eterno debate sobre el producto. El eterno lamento de que la televisión maltrata el producto (que lo hace), pero el producto no se respeta a sí mismo; un equipo que ha descendido dos temporadas consecutivas sigue en competición, solo un club ascendido en los últimos años, jugadores que van y vienen de club a club casi hasta la última jornada, clubes que pagan poco, mal y tarde... y un largo etcétera de pegas que alejan no solo al espectador medio y casual, sino también al aficionado histórico que pierde interés por una liga sin alicientes y sin sorpresas.

  Reinventarse o morir, lo segundo parece cada vez mas cercano. A la ACB se le agota el tiempo.

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